miércoles, 21 de junio de 2017

Feli [(z es como me hac)] cidad(es)

Necesito que me eches una mano, 
o las dos.

¿Dónde pongo todo lo que me pones?


Hay gente que sigue sin creer que el hombre llegó a la Luna, 
y tú eres el que está allí todos los días.

Por las noche me enseñas las estrellas,
 y las señalas con los mismos dedos con los que me llevas de camino. 
Desde el espacio no se ve la Muralla China, pero se adivinan mis intenciones.

Que te quedes,
en la Luna.
Y conmigo.

Mi desayuno favorito es cualquiera que hacemos juntos.
Como todo.

Creo que no ves la gravedad del asunto, pero me atraes.
Y, hablando de eso, 

Eres el único parque de atracciones donde nadie tiene vértigo y a mi no me da miedo nada.
La montaña rusa que siempre está arriba y nunca baja. 
Porque caer no es lo divertido, es tener la seguridad de que si caes, sobrevives.
Y yo;
Soy el freno de Foucault de tu vida,
tírate a mi piscina.
Donde tú mi colchonero,
cómo decirte lo que te quiero.

Espero que estés agusto y calentito en mi cabeza,
por el hilo musical suena nuestra lista y he elegido sólo las mejores,
todas.

En la pantalla del fondo se proyectan los recuerdos que compartimos,
ojalá al fin entiendas cómo te ven mis ojos.
Supongo que estarás algo más cómodo que en mi corazón,
no se ha ralentizado ni un poquito desde que llegaste y mira,
no me gustaría marearte.

Te has pasado el juego y nos seguimos divirtiendo.
Ninguno de los dos lo planeaba y ahora estamos alunizando.
Algún día te señalaré hacia algo lejano y súper brillante,
y te diré:
 ¿Ves aquello?
Pues no es Júpiter,
es nuestro futuro.




Que mi Pereza sea tu Oasis.