Sé que en un universo paralelo alguien me está cantando al oído mi canción favorita.
También sé que en otro universo paralelo, quizá en el mismo, diré "Deja de cantarme y hagamos música".
También sé que en ese universo paralelo tampoco sabré tocar ningún instrumento, y dudo bastante que un agujero de gusano pueda hacerme cantar bien, pero haremos música.
Y quien dice música dice música. Porque la única diferencia entre que un sonido te parezca ruido o música es si eres el vecino de al lado o el que lo está creando. Lo siento por mi vecino, ya hará ruido.
Sé que en un universo paralelo me están mordiendo los mofletes hasta que me convierto en confeti y aparezco en una boda.
Quizá en la mía.
Quizá incluso en la nuestra.
Padezco odaxelgania y peco hasta de hipocondrismo, lo admito.
Sé que en ese universo paralelo me seguirá pareciendo igual de feo llamar así a retorcerme e intentar fingir que no me gusta cuando los dos sabemos que soy puro confeti.
Sé que en un universo paralelo alguien está entendiendo lo que digo.
Ojalá lo entendiese alguien de este.
Sé que alguien en un universo pararelo está pensando en mi de la misma manera en la que hoy estoy pensando yo en alguien.
Alguien en un universo paralelo está pensando en que ojalá otro esté pensando en él de la misma manera que él piensa en otro.
Sé que probablemente no esté cambiando nada, y eso lo cambia todo.
Sé que no hay nadie en un universo para-lelos, como este, pensando en nadie de la misma manera en la que nadie piensa en alguien.
Sé que cualquier día es óptimo para ser el último.
Que sea hoy.
lunes, 23 de noviembre de 2015
jueves, 24 de septiembre de 2015
Re- cordis
Estoy escribiendo y no estoy triste.
Estoy cansada, terriblemente cansada y todos sabemos que este cansancio será tristeza en menos de tres horas.
Aprovechemos.
Me he dado cuenta de que mi disco favorito no suena bien.
No suena nada bien.
Bien, no me suena de nada.
Es una pasada darte cuenta de cómo nos adaptamos a nuestro entorno, a las nuevas situaciones.
Todos esos momentos que un día con sólo imaginártelos te dejaban tiritando, hoy son una realidad, son incluso tu día a día, y te has adaptado.
Y digo adaptado, porque adaptarse es el eufemismo de conformarse.
Pero es que claro, una cosa es luchar por algo...Otra cosa es dejar que te mate. Suicidarse, vamos.
Y hay poco amor propio pero me quiero, como amiga, al menos.
Estoy viviendo rápido, pensando poco y escuchando por turnos a cada uno de los trocitos en los que está cuidadosamente repartido mi corazón.
Supongo que gracias por la división.
Ya me jode que el que parte y reparte se lleve la mejor parte, pero. Cuídame.
Me estoy volviendo una asocial de puta madre.
Y creo que nunca he estado tan rodeada de gente como últimamente.
Creo que eso dice mucho de mi, pero bastante más del resto.
Quiero contar todo a los básicos. Porque como en moda, en poesía y en la vida en general: Los básicos lo son (casi) todo.
Me pone terriblemente nerviosatristemalfataltristemuytriste tener que callarme cosas.
No dejo de ser una mera farola en la calle, observadora e impasible. A veces me pegan un cartel, un borracho me confunde con una tía buena a horas intempestivas, o me encienden de vez en cuando (si me apetece funcionar)
Todo lo que he podido decir acerca de lo que siento, lo siento, es mentira.
Sabes a lo que me refiero.
Estoy cansada, terriblemente cansada y todos sabemos que este cansancio será tristeza en menos de tres horas.
Aprovechemos.
Me he dado cuenta de que mi disco favorito no suena bien.
No suena nada bien.
Bien, no me suena de nada.
Es una pasada darte cuenta de cómo nos adaptamos a nuestro entorno, a las nuevas situaciones.
Todos esos momentos que un día con sólo imaginártelos te dejaban tiritando, hoy son una realidad, son incluso tu día a día, y te has adaptado.
Y digo adaptado, porque adaptarse es el eufemismo de conformarse.
Pero es que claro, una cosa es luchar por algo...Otra cosa es dejar que te mate. Suicidarse, vamos.
Y hay poco amor propio pero me quiero, como amiga, al menos.
Estoy viviendo rápido, pensando poco y escuchando por turnos a cada uno de los trocitos en los que está cuidadosamente repartido mi corazón.
Supongo que gracias por la división.
Ya me jode que el que parte y reparte se lleve la mejor parte, pero. Cuídame.
Me estoy volviendo una asocial de puta madre.
Y creo que nunca he estado tan rodeada de gente como últimamente.
Creo que eso dice mucho de mi, pero bastante más del resto.
Quiero contar todo a los básicos. Porque como en moda, en poesía y en la vida en general: Los básicos lo son (casi) todo.
Me pone terriblemente nerviosatristemalfataltristemuytriste tener que callarme cosas.
No dejo de ser una mera farola en la calle, observadora e impasible. A veces me pegan un cartel, un borracho me confunde con una tía buena a horas intempestivas, o me encienden de vez en cuando (si me apetece funcionar)
Todo lo que he podido decir acerca de lo que siento, lo siento, es mentira.
Sabes a lo que me refiero.
viernes, 3 de julio de 2015
Bah.
Mira.
El otro día fui consciente (así, BOOM) de que no tengo por qué asimilar ni aceptar algunas cosas.
Cosas de las que yo no tengo culpa, de las que yo no tengo ni voz ni voto, en las que no participo, pero que me destrozan. Tal cual.
Me llevo tiempo presionando y diciéndome que tengo que asimilarlo, que tengo que aceptar que las cosas han sido así, y lo peor, llevo demasiado, demasiado tiempo echándome la culpa.
Me estoy echando la culpa de cosas que no son culpa mía.
Me cierro mentalmente, me castigo una y otra vez no dejando de pensar en todas las cosas que tanto me duelen, y todo, de manera involuntaria.
Debo de pensar que así lo voy a asimilar, que se van a cerrar estas heridas que ya no son heridas, es puta gangrena. Y no.
Mira, me di cuenta de todo esto por un hematoma que tenía en la pierna (Soy un desastre para absolutamente todo),
¿Un hematoma se cura apretándolo? ¿Arañándolo? ¿Quizá, dándole un golpe más fuerte? ¿Haciéndote más daño? No.
Créeme que lo mejor es dejar que cure solo. Procurar que no te duela. Y cuando te quieras dar cuenta ya no quedará ni rastro del hematoma.
Es decir, estoy harta de fingir normalidad, de fingir que me gusta esto, de fingir que no me duele tanto, de fingir que lo estoy aceptando, que lo estoy olvidando con otras cosas; de fingir que quizá algún día lo pueda asimilar.
2015 me está cambiando, la vida (mucho) y a mi misma.
Me está obligando a madurar, a enfrentarme a cosas que yo hasta dentro de años (e incluso nunca) no pensé que me tocaría enfrentarme, a ser feliz a veces pese a todo lo malo, a saber bien de qué va alguna gente, a aprender que la gente no cambia.
La gente sólo cambia a peor, la gente es asquerosamente egoísta, no existe la empatía para algunas personas, y no lo entiendo.
Estoy aprendiendo tanto a valorar lo realmente importante, la gente que siempre ha estado ahí, la gente que sé que estará ahí (que es exactamente la misma de antes) que oye, al menos es algo bueno entre tanto malo,
Estoy harta de dar, dar todo y más de mi y no recibir nada.
No es egoísmo, es correspondencia, es puta empatía.
Estoy tan obsesionada con que la culpa es mía, tengo tal falta de seguridad en mi misma que intento cambiar. Pero no puedo, porque en el fondo tampoco quiero, porque en el fondo sé que la única culpa que tengo de todo esto es permitir que me siga doliendo tanto. Pero eso, no me pienso presionar, será cuando sea, es un hematoma cabezota, pero se irá.
Mira, esto es como esa canción preciosa que te encanta y que siempre te pone triste.
Te prometes no volver a escucharla, pero te flipa.
Esta es la historia de esa canción que te encanta y de lo triste que te pone escucharla.
Puede que te quieran otras, pero es que yo te quería bien.
jueves, 11 de junio de 2015
"¡Música, melancólico alimento para los que vivimos del amor!"
Se me antoja todo tan caprichoso, tan incalcanzable.
Se me parece tanto el amor a la poesía, a la música...
En el amor tienes un grupo, un disco, una canción favorita.
Pero favorita de verdad.
De que te la pones de tono de llamada, y te flipa.
De que las escuchas al salir de casa, de camino a casa, en casa, te flipa.
De que, (y esto es estar muy muy enamorado) te la pones de tono de alarma, y te sigue flipando.
Esto lo aprendí la segunda vez que creí saber qué era el amor.
Me explico, lo aprendí la que creí que era la segunda vez que creía que sabía qué era el amor.
Tú pensando que esa canción te encantaba cuando en realidad ni siquiera la tenías de tono de llamada, aficionada.
Cierto es que es una canción que escuché tiempo. Pero porque era un megahit ¿Sabes? No por buena, ni por temazo, ni porque ni siquiera me gustase de verdad, sino porque hay mucha publi en torno a ella. Y hace que escuches esa canción que, si no te hubiesen publicitado, seguramente no hubieses escuchado. Pero es eso, una moda. Y las modas son el arquetipo de lo efímero. Qué os voy a contar.
Y luego... boom.
Escuchas una canción en el aleatorio, aparece sin más. Has dado a una lista que ponía "Descubrir" en Spoti y entre cientas canciones guays que oyes sin mucho interés, sin escuchar la letra y sin mirar siquiera cómo se titulan; aparece.
Empieza tranquila, tranquila no significa con violines. Tranquila significa que comparado con el resto de la canción, ésto es lo más sosegado. Escuchas la canción, y te gusta, pero bien, nada que te haga añadirla a "tus canciones" y mucho menos a tu lista de favoritas.
Y sigue subiendo la canción, a ritmo lento, pero in crescendo.
Empiezas a flipar con el riff de la guitarra, estás escuchando la letra y ya has puesto 30 tweets parafraseando lo que dice. Te está gustando mucho, y te estás dando cuenta.
Llega el estribillo, y cuando te quieres dar cuenta ya has puesto el "modo repeat" para escucharla en bucle, la tienes en tu lista de canciones y sin haberlo pensado, se ha convertido en tu favorita.
La escuchas, la escuchas y la escuchas, 20, 30, 40 veces al día. Toda una puta tarde tirada en la cama sin dejar de escucharla y deleitarte. Y te sabes toda la letra, todo sobre el grupo. Y empiezas a hacer planes de ir a un concierto suyo, sólo para poder escuchar en directo, para ti solita la maldita canción.
Te la pones de tono de llamada, cuando sale en el aleatorio (tras haberla buscado tú pasando unas 134 canciones que te la sudaban) te confundes y crees que te están llamando, la pones de despertador y te flipa levantarte con ese "Pedazo de temazo", es más, te gusta tanto que estás soñando y suena dentro del sueño y ni te enteras.
Pero de repente, te metes a Spoti y el grupo se ha separado. Han borrado su música de la red. Y ponen que odian a sus fans. Que dejan la música. Que sus canciones no tenían sentido. Que se inventaban todo y no tenían ni puta idea de lo que era hacer una buena canción. Que lo sienten pero que les gusta mucho más jugar al tenis que cantar para niñas bobas. Que mucha suerte.
Y te quedas flipando.
Todo lo identificada que te sentías con la letra de esa canción, que parecía que iban a decir en su próximo concierto: "Y ésta, para Lidia". Pues toma.
Ni va sobre ti, ni sobre lo que te pasa ni mucho menos sobre lo que creías que iba.
Pero te sigue flipando la puta canción.
Y lo peor, la gente, ahora que se ha separado trágicamente el grupo empieza a conocer la canción.
Y la escucha, mucho.
Y empieza a sonar por la radio.
Y sus discos se vuelven a vender.
Y todo el puto mundo adora la puta canción que te flipa(ba).
En fin, la música es así.
Una de dos, o hackeas Spotify, Youtube... Amenazas a todo el mundo para que deje de escuchar la canción, tú canción; prendes fuego a la puta discográfica.
O dos, te olvidas de tu canción favorita, que casi ya por poquito no es tan favorita, y te vas a jugar al tenis.
Se me parece tanto el amor a la poesía, a la música...
En el amor tienes un grupo, un disco, una canción favorita.
Pero favorita de verdad.
De que te la pones de tono de llamada, y te flipa.
De que las escuchas al salir de casa, de camino a casa, en casa, te flipa.
De que, (y esto es estar muy muy enamorado) te la pones de tono de alarma, y te sigue flipando.
Esto lo aprendí la segunda vez que creí saber qué era el amor.
Me explico, lo aprendí la que creí que era la segunda vez que creía que sabía qué era el amor.
Tú pensando que esa canción te encantaba cuando en realidad ni siquiera la tenías de tono de llamada, aficionada.
Cierto es que es una canción que escuché tiempo. Pero porque era un megahit ¿Sabes? No por buena, ni por temazo, ni porque ni siquiera me gustase de verdad, sino porque hay mucha publi en torno a ella. Y hace que escuches esa canción que, si no te hubiesen publicitado, seguramente no hubieses escuchado. Pero es eso, una moda. Y las modas son el arquetipo de lo efímero. Qué os voy a contar.
Y luego... boom.
Escuchas una canción en el aleatorio, aparece sin más. Has dado a una lista que ponía "Descubrir" en Spoti y entre cientas canciones guays que oyes sin mucho interés, sin escuchar la letra y sin mirar siquiera cómo se titulan; aparece.
Empieza tranquila, tranquila no significa con violines. Tranquila significa que comparado con el resto de la canción, ésto es lo más sosegado. Escuchas la canción, y te gusta, pero bien, nada que te haga añadirla a "tus canciones" y mucho menos a tu lista de favoritas.
Y sigue subiendo la canción, a ritmo lento, pero in crescendo.
Empiezas a flipar con el riff de la guitarra, estás escuchando la letra y ya has puesto 30 tweets parafraseando lo que dice. Te está gustando mucho, y te estás dando cuenta.
Llega el estribillo, y cuando te quieres dar cuenta ya has puesto el "modo repeat" para escucharla en bucle, la tienes en tu lista de canciones y sin haberlo pensado, se ha convertido en tu favorita.
La escuchas, la escuchas y la escuchas, 20, 30, 40 veces al día. Toda una puta tarde tirada en la cama sin dejar de escucharla y deleitarte. Y te sabes toda la letra, todo sobre el grupo. Y empiezas a hacer planes de ir a un concierto suyo, sólo para poder escuchar en directo, para ti solita la maldita canción.
Te la pones de tono de llamada, cuando sale en el aleatorio (tras haberla buscado tú pasando unas 134 canciones que te la sudaban) te confundes y crees que te están llamando, la pones de despertador y te flipa levantarte con ese "Pedazo de temazo", es más, te gusta tanto que estás soñando y suena dentro del sueño y ni te enteras.
Pero de repente, te metes a Spoti y el grupo se ha separado. Han borrado su música de la red. Y ponen que odian a sus fans. Que dejan la música. Que sus canciones no tenían sentido. Que se inventaban todo y no tenían ni puta idea de lo que era hacer una buena canción. Que lo sienten pero que les gusta mucho más jugar al tenis que cantar para niñas bobas. Que mucha suerte.
Y te quedas flipando.
Todo lo identificada que te sentías con la letra de esa canción, que parecía que iban a decir en su próximo concierto: "Y ésta, para Lidia". Pues toma.
Ni va sobre ti, ni sobre lo que te pasa ni mucho menos sobre lo que creías que iba.
Pero te sigue flipando la puta canción.
Y lo peor, la gente, ahora que se ha separado trágicamente el grupo empieza a conocer la canción.
Y la escucha, mucho.
Y empieza a sonar por la radio.
Y sus discos se vuelven a vender.
Y todo el puto mundo adora la puta canción que te flipa(ba).
En fin, la música es así.
Una de dos, o hackeas Spotify, Youtube... Amenazas a todo el mundo para que deje de escuchar la canción, tú canción; prendes fuego a la puta discográfica.
O dos, te olvidas de tu canción favorita, que casi ya por poquito no es tan favorita, y te vas a jugar al tenis.
martes, 2 de junio de 2015
Pon tú el título, yo paso.
Hoy es domingo.
Que sí. Que hoy es domingo.
Vivo en un eterno domingo emocional, imagínate qué movida.
Soy una intensita sin remedio, qué le vamos a hacer.
Es terrible cómo estamos de interconectados.
Con lo que hemos sido.
Estoy poniendo lo que me apetece poner sin tener ninguna relación, y bien.
Reivindico que el clásico "echar el último" se refiera a baile.
Es horrible cómo estamos de interconectados. De mal. De bien.
Esuna puta mierda feo que me afecten las decisiones de otras personas que, BOOM, no tienen relación conmigo.
Esuna puta mierda muy feo que puedan afectar a alguien mis decisiones, cuando no tienen relación con ellos.
A veces me da por pensar el poder que tiene un SÍ, el poder que tiene un NO.
Cara o cruz. Arriba o abajo.
No tienenni de lejos la relevancia que puede tener la puta dicotomía del Sí y el No.
Odio tomar decisiones. Odio no tomar decisiones.
Mira, juro que duelen más algunas preguntas que la propia respuesta.
A veces el que te haga una pregunta, hace que no quieras darle más respuestas.
Tengo más miedo a hacer preguntas que a que me las hagan.
Y eso me hace valientey también un poco cobarde, pero.
Por el simple y básico hecho de que, al igual que Iván: "Todo lo que digas y en la forma en que lo digas me importa"
"Soy como una niña con una enorme pataleta interior" como dice Irene X.
Hace tiempo que no me gustan las respuestas,
que no me agradan las contestaciones,
que odio saber más,
que no me gusta ver todo tan claro,
que se me dan fatal las matemáticas
y que mira, que me quedo con la puta X.
(Ya la despejaré cuando no importe)
Estoy aprendiendo a ser indiferente. Lo juro.
Cómo puede ser que lo que parece más fácil ( ➙ Pasar de todo) sea lo más difícil.
Pero eso, que estoy aprendiendo.
Estoy aprendiendo a no hacer preguntas.
Estoy aprendiendo a que me la suden las respuestas.
Estoy aprendiendo a algo.
No sé el qué. Deja de preguntar. Paso. Adiós.
Esto de ser indiferente no me lo creo ni yo.
¿Alguien quiere un abrazo?
Que sí. Que hoy es domingo.
Vivo en un eterno domingo emocional, imagínate qué movida.
Soy una intensita sin remedio, qué le vamos a hacer.
Es terrible cómo estamos de interconectados.
Con lo que hemos sido.
Es horrible cómo estamos de interconectados. De mal. De bien.
Es
Es
A veces me da por pensar el poder que tiene un SÍ, el poder que tiene un NO.
Cara o cruz. Arriba o abajo.
No tienen
Odio tomar decisiones. Odio no tomar decisiones.
Mira, juro que duelen más algunas preguntas que la propia respuesta.
A veces el que te haga una pregunta, hace que no quieras darle más respuestas.
Tengo más miedo a hacer preguntas que a que me las hagan.
Y eso me hace valiente
Por el simple y básico hecho de que, al igual que Iván: "Todo lo que digas y en la forma en que lo digas me importa"
"Soy como una niña con una enorme pataleta interior" como dice Irene X.
Hace tiempo que no me gustan las respuestas,
que no me agradan las contestaciones,
que odio saber más,
que no me gusta ver todo tan claro,
que se me dan fatal las matemáticas
y que mira, que me quedo con la puta X.
(Ya la despejaré cuando no importe)
Estoy aprendiendo a ser indiferente. Lo juro.
Cómo puede ser que lo que parece más fácil ( ➙ Pasar de todo) sea lo más difícil.
Pero eso, que estoy aprendiendo.
Estoy aprendiendo a no hacer preguntas.
Estoy aprendiendo a que me la suden las respuestas.
Estoy aprendiendo a algo.
No sé el qué. Deja de preguntar. Paso. Adiós.
Esto de ser indiferente no me lo creo ni yo.
¿Alguien quiere un abrazo?
jueves, 21 de mayo de 2015
All you need is (the right kind of) love
Necesito escribir gritar, pero escribo.
Necesito beber cambiar, pero bebo.
Nada ha cambiado porque todo está cambiando continuamente.
Estoy triste, y eso no ha cambiado.
Pero cada vez estoy más triste, y eso no deja de cambiar.
Hace tiempo que no siento nada, lo siento.
Es asqueroso ser la primera, cuando sólo querías ser la última.
La gente pasa alrededor rápido, las cosas pasan rápido... Como si rápido fuese mejor.
Como si sabe mejor la pizza de microondas que la de horno.
Como si "Genial, un concierto de media hora"
Como si "Pereza, esta canción es demasiado larga"
Como si "Cariño, menos mal que tardas poco"
Mira, NO.
La pizza, en el horno.
Los conciertos de dos horas ( mínimo )
Que Pereza haga una puta canción infinita.
Que la gente no pare nunca de hacer el amor.
Que las lentejas saben mejor a fuego lento.
(Me flipa la gente que cuando le dicen: "¿Y cuál es el secreto de su maravillosa receta?" contesta firme: "Lo he hecho con amor".)
Que lo lento no significa peor, que significa más dedicación,más amor, más, más amor.
No quiero amor de microondas.
No quiero amor de dos horas como mucho.
No quiero amor sin canciones infinitas.
No quiero amor que no sea a fuego lento.
No quiero amor cuyo único y mayor secreto de su maravillosa receta no sea que "Lo he hecho con amor".
(Por ahora, y de momento)
No quiero amor que no sea el propio.
Hace tiempo que no siento nada, lo siento.
Es asqueroso ser la primera, cuando sólo querías ser la última.
La gente pasa alrededor rápido, las cosas pasan rápido... Como si rápido fuese mejor.
Como si sabe mejor la pizza de microondas que la de horno.
Como si "Genial, un concierto de media hora"
Como si "Pereza, esta canción es demasiado larga"
Como si "Cariño, menos mal que tardas poco"
Mira, NO.
La pizza, en el horno.
Los conciertos de dos horas ( mínimo )
Que Pereza haga una puta canción infinita.
Que la gente no pare nunca de hacer el amor.
Que las lentejas saben mejor a fuego lento.
(Me flipa la gente que cuando le dicen: "¿Y cuál es el secreto de su maravillosa receta?" contesta firme: "Lo he hecho con amor".)
Que lo lento no significa peor, que significa más dedicación,más amor, más, más amor.
No quiero amor de microondas.
No quiero amor de dos horas como mucho.
No quiero amor sin canciones infinitas.
No quiero amor que no sea a fuego lento.
No quiero amor cuyo único y mayor secreto de su maravillosa receta no sea que "Lo he hecho con amor".
(Por ahora, y de momento)
No quiero amor que no sea el propio.
martes, 24 de marzo de 2015
"Si soy una opción, a mi no me elijas"
Cómo ha cambiado todo.
Cómo hemos cambiado.
Qué miedo tengo al futuro, a lo que está por llegar.
¡Con lo que me gustaba antes lo que se me venía encima! Literalmente.
Ya nunca hay llamadas, ya nunca hay visitas inesperadas, ya nunca túnel del amor, ni besos en los portales, ni indecencia en los portales, ya nunca en los portales.
Ya nunca hay cervezas, ni Cola-caos, ni naranjas.
Ya nunca hay, donde antes hubo.
Unos tan ya nunca y otros tan ya siempre.
Todo sigue como siempre.
Hace un año era tan "No queremos ser como los demás".
Hace dos era tan "Todo", tan "Madrid", tan "Backstage", tan... "Si quieres bailamos".
Y joder, vaya que si bailamos. No parábamos de bailar.
Nos daba igual que no sonase música,
no hacía falta ni cogernos las manos (porque ya nos las teníamos),
no hacía falta ni acercarnos (porque siempre estábamos cerca),
no hacía falta,
no nos hacía falta nada porque lo teníamos todo.
Y ese no necesitar nada, pero quererlo todo hacía que siempre estuviésemos bailando, tarareando una canción que no dejaba de sonar y que ninguno de los dos sabíamos la letra pero decías "mandarina" y yo decía "mariposa" todo el rato y éramos unos grupies.
Pero yo que sé, ojalá no hubiésemos tenido agujetas de bailar, ojalá hubiésemos saltado menos, ojalá nos hubiésemos acercado más en las partes lentas de la canción, ojalá hubiésemos escogido un puto disco que no acabase nunca.
Y yo, que siempre he sido muy de recitarte cosas de Bécquer, de ponerme blanda después de un revolcón pues no sé qué hacer contigo.
Pero bueno, que eso, que todo va bien, todo va de putísima madre.
Ahora aparento ser mucho más "Niña de papá" aunque lleve a fuego lo de ser "La chica del Tirso".
Y bien, fuera "Está lloviendo" y yo me conformo con no unirme a su causa.
Que el amor siempre gana, y ya es hora de que lo haga el propio.
(Te juro que lo que siempre te intento decir es "Paz", aunque a veces salga "Guerra")
Mira, que ya llovió desde entonces, que ya me he olvidado de ti.
Sólo que aún se me sigue colando tu nombre, cuando el cielo está gris.
(A lo mejor no te he olvidado tanto.)
Cómo hemos cambiado.
Qué miedo tengo al futuro, a lo que está por llegar.
¡Con lo que me gustaba antes lo que se me venía encima! Literalmente.
Ya nunca hay llamadas, ya nunca hay visitas inesperadas, ya nunca túnel del amor, ni besos en los portales, ni indecencia en los portales, ya nunca en los portales.
Ya nunca hay cervezas, ni Cola-caos, ni naranjas.
Ya nunca hay, donde antes hubo.
Unos tan ya nunca y otros tan ya siempre.
Todo sigue como siempre.
Hace un año era tan "No queremos ser como los demás".
Hace dos era tan "Todo", tan "Madrid", tan "Backstage", tan... "Si quieres bailamos".
Y joder, vaya que si bailamos. No parábamos de bailar.
Nos daba igual que no sonase música,
no hacía falta ni cogernos las manos (porque ya nos las teníamos),
no hacía falta ni acercarnos (porque siempre estábamos cerca),
no hacía falta,
no nos hacía falta nada porque lo teníamos todo.
Y ese no necesitar nada, pero quererlo todo hacía que siempre estuviésemos bailando, tarareando una canción que no dejaba de sonar y que ninguno de los dos sabíamos la letra pero decías "mandarina" y yo decía "mariposa" todo el rato y éramos unos grupies.
Pero yo que sé, ojalá no hubiésemos tenido agujetas de bailar, ojalá hubiésemos saltado menos, ojalá nos hubiésemos acercado más en las partes lentas de la canción, ojalá hubiésemos escogido un puto disco que no acabase nunca.
Y yo, que siempre he sido muy de recitarte cosas de Bécquer, de ponerme blanda después de un revolcón pues no sé qué hacer contigo.
Pero bueno, que eso, que todo va bien, todo va de putísima madre.
Ahora aparento ser mucho más "Niña de papá" aunque lleve a fuego lo de ser "La chica del Tirso".
Y bien, fuera "Está lloviendo" y yo me conformo con no unirme a su causa.
Que el amor siempre gana, y ya es hora de que lo haga el propio.
(Te juro que lo que siempre te intento decir es "Paz", aunque a veces salga "Guerra")
Mira, que ya llovió desde entonces, que ya me he olvidado de ti.
Sólo que aún se me sigue colando tu nombre, cuando el cielo está gris.
(A lo mejor no te he olvidado tanto.)
jueves, 19 de febrero de 2015
Snap out of it!
No quiero ser yo el
estúpido que te llama a las 3 de la mañana para pedirte una explicación, una
señal, una jodida excusa de por qué no llamaste.
No quiero ser yo el
imbécil que con voz de llevar encima algo más de 12 cervezas y la firme (y ciertamente transigente) promesa de no volver a mezclar tantos chupitos de tequila y jager (Promesa jamás cumplida, hace tiempo que lo único que -me- cumplo son años) confiese
todo lo que siente.
No quiero ser yo quien tarda más en sonreir.
No quiero ser yo el
que diga te quiero por última vez (aunque ya lo sea). No fui quien lo dijo primero, sí quien
lo dijo el último y eso me parece el mejor resumen de toda la historia.
No quiero ser quien habla y habla rogando una respuesta que no llega.
No quiero ser el que espera la llamada a las 4 y 26.
"No quiero ser el que sabe más ni el que nunca falla". (Ya sabes que los únicos que seguro que no se equivocan son los que no hacen nada)
No quiero ser "el 50% de", ni "la mitad de".
No quiero ser la media.
No quiero estar en la media.
No quiero ser tu media naranja (si no es para comerme)
No quiero que seas mi media naranja (si no es para exprimirte)
No quiero ser yo el que espera con un ramo de flores a alguien que no va a regresar.
No quiero ser yo el que no tiene quien le espere con un ramo de flores. Aunque tarde en volver.
No quiero no tener a alguien con quien jugar al ajedrez mientras bebemos de una litrona.
No quiero no tener a alguien con quien escandalizar al resto de la gente, que todos se mueran de rabia.
Mira, me niego a ser, porque reinvindico estar; como dice Irene X.
De verdad, es horrible ser todo el rato yo -y que nunca seas tú-.
![]() |
En el fondo, no tengo ni idea de lo que no quiero. Pero sé lo que sí.
martes, 6 de enero de 2015
RR.MM
Nos hacemos mayores. Me hago mayor.
Cada vez crezco menos y eso que cada vez crezco más.
Recuerdo días como hoy en los que era pequeña.
Mis padres me llevaban a ver la cabalgata y esa noche no podía dormir sólo de pensar en que esos tres desconocidos muy conocidos iban a entrar a mi casa mientras dormía para premiarme por ser tan buena niña.
Recuerdo que madrugaba, que a las 9 y media iba corriendo al árbol de navidad del salón a ver si había regalos, y había. E iba corriendo a despertar a mis padres para decirles que nos habíamos portado muy bien y que habían venido los Reyes Magos. Dulce inocencia.
Recuerdo como una niña del cole a los 9 años me dijo que no existían, que la magia no existe. Y fui llorando a preguntárselo a mi madre, y me contó la verdad. Que eran ellos los que me regalaban cosas el 6 de Enero, el 25 de diciembre, cuando se me caían los dientes...
Y lloré, lloré un montón. No me podía creer que mis padres, que me habían educado para no mentir me hubiesen estado mintiendo todos los años durante mi corta vida. Pero al rato me puse a preguntarles, "¿Y fuisteis vosotros los que me regalásteis el coche descapotable de Barbie? ¿Y los que me regalaron los patines que quería? ¿Y los que regalásteis a Samuel el coche a batería tan guay? ¿Y la bici de mis primos?..."
Y empecé a hacerme mayor, empecé a pensar en la cantidad de regalos que me habían hecho mis padres, los esfuerzos que habrían tenido que hacer, la cantidad de dedicación a hacernos creer en la magia, en darnos ilusión...
Ahora era mi hermano pequeño el que me despertaba a mi diciéndome que habíamos sido buenos, que habían venido los reyes. Y recuerdo ir yendo a ver el árbol con la misma ilusión, la ilusión de no saber qué me van a traer...
Qué feo me ha parecido siempre que los niños fuesen con sus padres a elegir los regalos, o dar dinero cuando eres mayor, qué manera más cruel de acabar con la magia.
Y no hay navidad que no me acuerde de aquella niña que hace ya casi 10 años me dijo que la magia no existía. Cuán equivocada estaba. Existe, y que no se acabe nunca.
Y este año no sabía qué quería por reyes, qué positivo es no necesitar nada que se pueda comprar (y casi nada que no se pueda comprar). Y anoche al llegar a casa coloqué mis regalos bajo el árbol, para mi hermano, para mis padres.Para intentar retransmitirles toda la magia que me hacen sentir todos los años, y no me refiero a regalos.Porque si que te regalen cosas mola, regalar magia a otros es la ostia.
Cuando me dijeron lo de que los reyes no existían, pensé en todos los niños a los que sus padres les tienen que decir que los reyes "Se habrán equivocado de ruta" porque no pueden regalarles nada. Lo afortunada que era, que he sido y que soy. He tenido regalos de navidades, pero también mucha suerte.
Pero este año, no me esperaba regalos (y eso que no he sido excesivamente mala) porque no necesitaba nada, y aún así me han regalado dos detallitos que me han encantado.
Y ojo, a todo el mundo le gustan más o menos los regalos materiales, no seamos hipócritas. Pero una cosa es que te guste algo material, y otra cosa es ser materialista. No confundir.
Pero el mejor regalo ha sido después, ir a comer los cuatro, todos juntos, día familiar 100%.
Y cómo no creer en la magia, joder
En el restaurante pensaba que qué afortunada soy joder, tengo unos padres enamoradísimos, que nos quieren con locura, un hermano adorable y la magia de poder reunirnos y seguir estando juntos.
Y creo, que nunca he tenido un mejor día de reyes en mi vida. Y mira que me han regalado muchas cosas, y he sido muy feliz siempre todos los 6 de Enero, pero es que no hay nada como darte cuenta de que no necesitas más cosas, que no necesitas nada nuevo, que sólo quieres mantener lo que tienes, que lo que tienes ahora es lo más valioso que tendrás nunca, y que le den al descapotable de Barbie.
Hoy he vuelto a tener 7 años, he vuelto a creer en la magia, os lo juro. Con todo lo que ello implica.
Y el verdadero regalo de estas navidades ha sido poder compartirlas con mi familia, la que no he elegido (Pero que de haberme dado a elegir, la hubiese escogido sin duda) y con mi otra familia, la familia que sí he podido elegir, mis amigos.
Y mira, el 2014 ha sido una puta mierda.
Pero sigo aquí, y valoro más lo verdadero que me rodea,
Lo bueno. Los de siempre. Los de verdad.
Y que la magia ha vuelto. Y para quedarse.
Que sigamos así muchos años más.
Que siga existiendo la magia.
Que siga existiendo la gente que te hace creer en la magia.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




