domingo, 30 de noviembre de 2014

Talibán

Qué mal se me da hacerme feliz
Qué mierda de relación es esta, conmigo, qué mal nos queremos.
Qué poco me aguanto.
Qué poquito me quiero.

Con que alevosía y frialdad mando a mis sentimientos a los puestos más bajos de mi lista de prioridades.
Con qué facilidad antepongo los de otros.
Con qué "mea máxima culpa" me coso las heridas
Con qué seguridad lo volvería a hacer.

Qué mal se me da hacerme feliz
Cuán sencilla me parezco y cuán difícil me lo pongo.
Cuán sencillo me pongo y cuán difícil te quito.

Qué poco me quiero mucho
Bonito
Bien
Qué poco me quiero
Qué, poco ¿me quiero?
¿Qué me quiero?
Que quiero,
¿Qué?

Qué pocos besos me doy
Qué pocos besos doy
Qué pocos besos doy a otros besos
Qué pocos besos doy a otros besos que no sean mis labios en un vaso
Qué pocos besos doy a otros besos que no sean mis labios en un vaso
 deseando que, al fin, un día, coincidamos en el mismo.

Echo de menos tus  abrazos poliédricos cubriendo los ángulos agudos de mi cuerpo.
Algún día alguien me abrazará tan fuerte que todas mis partes rotas se juntarán de nuevo.
Ojalá seas tú.









                                   




domingo, 23 de noviembre de 2014

Pongamos que supongo

Yo que sé.
Suponte que es domingo,
 suponte que una de las 300 veces que me han llamado desastre esta semana no era cierto,
 suponte que me ha dolido,
 suponte que no me ha importado.

Suponte que lo que mejor define mis últimos meses sería un "Sin mi chico diez, con mi resaca del quince". Suponte que, como dicen por ahí, "Apparently, you can't water flowers with vodka"- Con ginebra y cerveza, menos.
Suponte que, como dice Sadness, esto sea "para ti una tontería", pero es que "para mi toda la vida". Y-es-una-putada.
Suponte que, como dice Irene X, "Ni me pides que me quede", pero es que suponte que "ni yo creo que pueda irme"
Pero ¿Quién no querría cuadrar el círculo de esta obsesión? ¿Cómo asumir que rendirse no es una opción es casi una obligación?
Suponte, bueno no, estate seguro. que estoy segura de que yo no quiero a alguien seguro de lo que quiere. Yo quiero a alguien seguro de que me quiere. Pero.
Suponte que el amor es querer. Que querer no quiere medias tintas, ni naranjas, ni medias en general. Hay que querer bonito, querer mucho, querer bien.
Suponte que ahora nada tiene sentido y yo he perdido los cinco.
Joder, que "I'm too busy being yours to fall for somebody new" y normal.
Suponte, supongo que algún día me echarás de menos.
Supongo que algún día alguien se reirá con algo que para nosotros era serio.
Supongo que te reirás de algo que es serio para alguien, no para nosotros ti.
Suponte que un día echas de menos mi risa.
Que echas de menos la que yo te provocaba.
Lo que yo te provocaba.
Suponte que un día nos reimos de todo esto.
 Suponte que juntos.

Suponte que los días pasan, que pasan sin más. Que prefiero la guerra contigo mil millones de veces, al invierno sin ti. Que la rutina me mata. Que no hay nada que me llene. Que no hay nada que me guste. Que no hay nada que no me aburra.
Suponte que eres causa y a la vez solución.
Que cómo no quererte.

Suponte que es verdad lo de los polos, suponte que los polos iguales se repelen. Suponte que coincidimos tanto que no sabemos estar juntos. Suponte que es una mierda separarse cuando todo esto encaja.
Por favor, Suponte que no somos unos putos imanes.

Pero qué estoy diciendo.
Supongo que "La realidad que necesito, se ha ido detrás de ese (puto) culito" 
(Ya echarás de menos el mío)

Supongo que echar de menos está mal. No hacerlo me parece peor. Supongo que tengo que aprender a llevarlo, a aceptarlo. No soy más que el guante de la mano derecha enamorado de la izquierda.



Yo qué sé.
Supongo que a esta boca le sobran vasos y le faltan besos.





martes, 18 de noviembre de 2014

Pizzigatos

Era un gato muy siamés, le llamaban Bala. 
Urbanita, vago y cortés. Y un collar de gala. 
Un buen día le dio por andar. 
Se largó de su barrio y tardó un año en regresar. 

Tenía el gato novia formal, una angora blanca. 
Le pidió un abrazo y perdón. Estaba tan airada... 
"Hijo de chucho pequinés, dime dónde has estado. 
Me tenías aquí a tus pies" 

"Estuve en Londres, Buenos Aires, México, 
me bañé en el Sena, y sí, vuelvo con la conclusión: 
en todos esos cielos brilla igual nuestra luna llena, 
y tú sigues siendo la mejor." 

"En amplias avenidas busqué tu felina sombra. 
Creía verte en cada arcén o dentro de furgonas." 
Bala dijo: "Ya está bien, ¡basta ya de arañazos! 
Sigo estando aquí a tus pies." 

En Londres, Buenos Aires, México, 
cada pena y aflicción pueden curarse bailando. 
Tango, una ranchera o un charlestón, todo se olvida bailando. 
Es como volver a nacer.  

Allí en medio de un tejado, en un cortejo hasta el amanecer, la volteó del revés. 
Y una raspa de pescado fue el teclado del señor Ciempiés. 
Ella ha caído otra vez. 

"Da igual que no cambies, estamos destinados, tú y yo."

Ve a Londres, Buenos Aires, México... ve con otras , ve a China, a Japón, a Angola. Vete y  haz que deje de gustarme la cerveza. Pero regresa pronto y haz que, entonces, lo sea el "vino".
Supongo que, pese a todo, "Da-igual-que-no-cambies-estamos-destinados-tú-y-yo"

lunes, 17 de noviembre de 2014

Asteroide B612


"Me siento como una niña con una enorme pataleta interior. Enciendo la televisión, apuro un cigarro tras otro, agarro cualquier cerveza y destrozo entre mis manos la lata. ¡¡ Qué tontería !! como si así pudiese comprimir la nostalgia, minimizar el recuerdo... A los minutos se me pasa, pero siempre queda esa sensación tonta, ese pensamiento cruzado de pensar que a fin de cuentas no se fue de todas partes... Pongo la mano sobre mi pecho y en fin, ya me entiendes; piensas: sigue aquí, sigue aquí ... "



Supongo que ya va llegando el momento. Fin del eclipse. Va llegando el momento de dejar de tener esperanza en. Dejar de hacerme ilusiones por. Creer que esto puede cambiar.
 Seguir sintiendo. Resistiendo. Desistiendo.
Cada vez que doy un pasito más hacia delante tú me arrollas con respuestas del tipo "¿Sabes que esto no va a ir a más no? ¿Lo sabes, verdad?"
Y mira no, no lo sé. Para mi mañana vas a levantarte y vas a venir a mi portal a decirme que lo sientes por cómo me has tratado estos días, que quieres darme una oportunidad, que te gusto, que te importo algo... Yo que sé, utopías.
Y quedo contigo porque es la única manera que tengo de estar contigo. No siempre como yo quisiese, pero es la única. 
Y tú ya pensando en otros planetas a colonizar. En nuevos. Y no puedo, en serio.

¿Sabes? Esta es la historia de El Principito, que eres tú. Y yo soy la rosa de tu planeta.
Me has dejado agua, lo justo para sobrevivir porque te vas, porque quieres conocer otros planetas.
Y te irás, estarás feliz porque es lo que quieres, conocer nuevos mundos. Pero cuando estés lejos mirarás atrás, o arriba y verás las estrellas, y sabrás que en alguna de esas, está la rosa. El Principito dice:
"Si alguien ama a una flor de la que no existe más que un ejemplar entre los millones y millones de estrellas, es bastante para que sea feliz cuando mira a las estrellas. Se dice: Mi flor está allí, en alguna parte... "
"Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, comenzaré a ser feliz desde las tres. Cuanto más vance la hora, más feliz me sentiré. A las cuatro me sentiré agitado e inquieto; ¡Descubriré el precio de la felicidad! Pero si vienes a cualquier hora, nunca sabré a qué hora preparar mi corazón..."
"No se ve bien sino con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos"
Y regresó con su flor.

Olvídalo, soy una ilusa.

Creo que, para su evasión, aprovechó una migración de pájaros silvestres...