Es como si para intentar ver algo más nítido me acercase cada vez más y más a ello.
Es seguro que existe un punto en el que consiguiría verlo de manera clara, pero yo seguiré acercándome más (por eso de que no creo en los puntos medios), soy una cabezota que sólo intenta entender algo que me importa.
A veces siento que me consume la empatía.
Me consume, me carcome los huesos y me deja peor de lo que estaba antes de.
Es como si esa empatía a parte de condición que considero tremendamente positiva para relacionarse con los demás, fuese una lacra.
No sé gestionar ese punto medio.
No sé dónde poner el límite para que el implicarme de manera activa en algo no desemboque en una "atribución" involuntaria de ese problema y lo sufra como mío.
Pero también a la inversa, me frustra profundamente no poder sentir lo que puede estar pasando esa persona.
Básicamente, me siento frustrada porque mi desconocimiento limita tremendamente mis capacidades para poder ayudarle.
Pero también a la inversa, me frustra profundamente no poder sentir lo que puede estar pasando esa persona.
Básicamente, me siento frustrada porque mi desconocimiento limita tremendamente mis capacidades para poder ayudarle.
Pero no me importa, voy a morir de empatía.
(Saber de qué vas a morir y no poner remedio es otra forma de suicidio emocional, y qué)
Quizá todo se trate de reciprocidad.
Bueno, quizá todo se trate de la falta -de la necesidad tan necesaria- de ésta.
Ojalá alguien algún día se ponga en mi lugar, mientras yo no me haya ido.
Ojalá poder estar en el lugar de alguien mientras él está en el mío.
Que estemos en el mismo lugar.
Que estemos.
Que de igual el resto
He venido a jugar.
Como si fuese una mera cerilla.
Y eso, que quien juega con fuego, pues
Qué poco tiene que ver que no me guste este juego con que siempre haya sido más de calor que de frío.
Te toca tirar.