Una discusión,
perder el metro y una hora y pico de vida,
la focaccia que no leva correctamente,
los pantalones que se destiñen al lavarlos,
un malentendido con un compañero de trabajo,
que te hagan un despido improcedente.
En realidad nada es importante.
Y por eso mismo todo lo que es un poco importante, es lo único.
Decir las gracias,
pedir perdón,
reirte lo más frecuentemente posible,
hacer deporte para pescar endorfinas,
comerte la tarta de limón que vale 8 pavos,
mandar un audio aunque sea largo,
escuchar el mismo disco en bucle,
no acabar el libro que no te está gustando.
No luchar por ese bono de salario prometido,
sí luchar por currar sólo y sólo las horas que te corresponden.
No ver una película que sepas que acaba triste.
Ir a cada fiesta que se plante por delante.
No ir a cualquier evento, sobre todo si es una boda.
Nada, nada, nada tiene sentido
Nada, nada, nada es importante
Nadar me mantiene a flote
Comer lo que me gusta
Raparme la cabeza de vez en cuando para que mi estética pierda peso en mi vida y por ese mismo motivo, gane importancia; aunque en realidad no la tenga.
Nada es importante
A nadie le importa que te tatúes
Ni siquiera a ti en un mes
A nadie le importa aquello que pasó
A ti te va a seguir importando
y por eso el resto de cosas ya no
Porque nada es importante,
nada es importante,
nada es importante,
nada es importante