domingo, 24 de febrero de 2019

El cielo no existe, es mi padre.

Me siento pequeñísima, bebé, niña.
Y cuando esto pasaba, mi padre siempre estaba al lado.
Mi padre no está. En presente, en futuro.

Mi padre no está y no entiendo nada.
Se me han olvidado las tablas de multiplicar, cómo mirar el nivel de aceite del coche y qué hacer cuando se me corta el ali-oli.

Aún no asimilo que el mayor miedo,
quizá incluso el miedo más fuerte e intrínseco que sientes desde pequeña;
ahora sea mi realidad.
Nuestra realidad.


Mi madre hoy ha compartido con nosotros un audio de mi padre diciéndola "te quiero" (uno de los millones dichos).
Aún no había escrito aquí sobre mi padre. Sigo sin poder hacerlo.