lunes, 5 de mayo de 2014

¿A qué huele la luna?

(Preguntas que surgen mientras pienso en las constelaciones que hacía uniendo tus lunares con mis dedos, mi lengua, mis manos...)

¿Y si huele a tristeza, a decepción? A decepción por no encontrar más que polvo y rocas junto a un paisaje desolador. ¿Qué ha pasado con los hombres verdes? ¿Dónde habitan los extraterrestres? ¿Entonces, de dónde vienen los lunares?

 ¿Sabes? Siempre había pensado que los lunares eran como pecas pero más grandes y redondos, pero tus lunares... tus lunares no son de este planeta. Tus lunares tienen que ser fragmentos de cosmos, pequeños trocitos de cielo interestelar que puedo unir con mis dedos y que compiten por el título a la constelación más bonita contra tus pecas. Esas pecas que quedan mil veces mejor entre signos de interrogación, con una mirada y como sugerencia.

        "¿Pecas?"

A veces pienso que el universo no es más que un yo cualquiera perteneciente a otro universo más grande. Que cada galaxia es una parte del cuerpo de ese yo cualquiera y que nosotros no somos más que protones, electrones y neutrones que convivimos como podemos dentro de él.
Y es que hay gente muy protón, siempre positiva, los "vasomediollenosiempre", los muy Walt Whitman. También hay gente electrón, negativa, pesimista, los "vayamierdadevasosiempremediovacío", la gente muy fan de Coelho.
Y también la gente neutrón, que no puede estar más vacía.

 Por eso también pienso que cada uno de nosotros puede ser y es un universo infinito, a descubrir y explorar.
 Hecho de la misma materia infinita que los demás universos: el que nos contiene, el que formamos y los que nos rodean.

Y si pienso en tus lunares, reafirmo mi teoría. Cómo no creer que somos universos infinitos si he visto tus constelaciones. ¡Si he formado galaxias con mis propias manos! ¿No te sientes poderoso? ¿No te sientes dueño del universo, del tuyo y de la parte de materia (tú) con la que formas parte de este universo que te contiene?

¡Estamos hechos de estrellas! ¿No es algo maravilloso?
Tanto tiempo, tantos astrónomos obsesionados mirando al cielo deseando fervientemente poder tocar una estrella cuando la tenían delante, tantos dictadores y tiranos obsesionados con la idea de conquistar el mundo cuando podrían conquistar un universo entero y crear sus propias constelaciones en él, ser el colonizador de sus lunares...


Pd:
(La niña quiere ser una estrella de mayor, pero no de las de la tele, sino de las de verdad. La niña mira al cielo confiada y sonríe. Sabe que algún día será una estrella o un lunar.)