martes, 2 de junio de 2015

Pon tú el título, yo paso.

Hoy es domingo.
Que sí. Que hoy es domingo.

Vivo en un eterno domingo emocional, imagínate qué movida.
Soy una intensita sin remedio, qué le vamos a hacer.

Es terrible cómo estamos de interconectados.
Con lo que hemos sido.

Estoy poniendo lo que me apetece poner sin tener ninguna relación, y bien.

Reivindico que el clásico "echar el último" se refiera a baile.

Es horrible cómo estamos de interconectados. De mal. De bien.
Es una puta mierda feo que me afecten las decisiones de otras personas que, BOOM, no tienen relación conmigo.
Es una puta mierda muy feo que puedan afectar a alguien mis decisiones, cuando no tienen relación con ellos.

A veces me da por pensar el poder que tiene un , el poder que tiene un NO.
Cara o cruz. Arriba o abajo.
No tienen ni de lejos la relevancia que puede tener la puta dicotomía del Sí y el No.
Odio tomar decisiones. Odio no tomar decisiones.

Mira, juro que duelen más algunas preguntas que la propia respuesta.
A veces el que te haga una pregunta, hace que no quieras darle más respuestas.

Tengo más miedo a hacer preguntas que a que me las hagan.
Y eso me hace valiente y también un poco cobarde, pero.
Por el simple y básico hecho de que, al igual que Iván: "Todo lo que digas y en la forma en que lo digas me importa"

"Soy como una niña con una enorme pataleta interior" como dice Irene X.
Hace tiempo que no me gustan las respuestas,
que no me agradan las contestaciones,
que odio saber más,
que no me gusta ver todo tan claro,
que se me dan fatal las matemáticas
y que mira, que me quedo con la puta X. 
                                  (Ya la despejaré cuando no importe)


Estoy aprendiendo a ser indiferente. Lo juro.
Cómo puede ser que lo que parece más fácil ( ➙ Pasar de todo) sea lo más difícil.
Pero eso, que estoy aprendiendo.
Estoy aprendiendo a no hacer preguntas.
Estoy aprendiendo a que me la suden las respuestas.
Estoy aprendiendo a algo.
No sé el qué. Deja de preguntar. Paso. Adiós.






Esto de ser indiferente no me lo creo ni yo.
¿Alguien quiere un abrazo?