Hola, todo ha empezado porque el aleatorio ha puesto "Por mi tripa" de Pereza.
Y boom.
Cómo una canción de un grupo que conocí con tan sólo 12 añitos, hace 8 (que se dice pronto)(que se dice vieja, ejem) me puede seguir poniendo la piel de gallina, sacando esa lagrimilla que guardo para las mejores ocasiones (¡Éstas!) y haciendo que mi cerebro mande la señal de gritar esa letra que me sé mejor que el apellido de algún colega.
Y oye, que vuelvo a creer en el amor. Así, a bocajarro, de frente, sin preliminares de ningún tipo.
Porque te juro que hay canciones que no me dejo de poner día sí, y día también.
Canciones que me dan ganas de hacerme mil km en coche y dormir en una playa.
Canciones que me sacan a bailar aunque tenga heridas en los pies (tampoco necesito yo mucho para arrancarme por bulerías)
Canciones que me hacen llorar, me ponen tristísima, me ponen eufórica... canciones que me ponen.
En general. Y en particular...pues también.
Canciones que me hacen no parar de moverme, que me resultan interesantes, que me hacen sentirme muy bien.
Es decir, hay miles de canciones que me hacen sentir y querer mil cosas.
Hay miles de canciones que pienso que podrían llegar a ser mis favoritas, y algunas, tras escucharlas un tiempo eres consciente de que sólo han sido un producto fabricado por la moda del momento para que lo disfrutases ese ratito. Y ni tan mal.
Pero el acordarme de canciones que hacía tiempo que no escuchaba, que escuché por primera vez hace tanto tiempo y que aún me siga sabiendo su letra, su melodía y que me siga haciendo sentir los mismos escalofríos. Wow.
En fin, supongo que siempre habrá "el 1º de los 40", "la canción del verano", "el nº1 de la Billboard", pero siempre nos quedarán esas canciones que son como volver a casa.
Y eso, que siempre hubo clases donde reinaba un rey.