lunes, 25 de octubre de 2021

Qué es esto

Un ritmo raro de vida es lo normal.

El café por las mañanas, las pizzas los domingos. 

El 2x1 del Ginos y el gimnasio con oferta de matrícula a 0€


La única manera de asimilar una pérdida es darte cuenta de cómo nada tiene sentido, nada es importante y todo es volátil. Y que precisamente por eso, cada ratito es importante y a la vez insignificante.

Hacer entrevistas de trabajo para luego sentir ansiedad en ese trabajo y querer dejarlo y buscar otras opciones y seguir en ese bucle hasta que te pague el estado un dinero por ser viejo y haber llegado hasta esa edad sin palmarla y currando para el sistema y haberte perdido un par de cumples de amigos porque estabas trabajando y no podías ir antes.

Y luego de lo que te acuerdas es de qué putada no haber estado en ese viaje del que no paran de contar anécdotas ¿y por qué no fui? ah si, joder, estaba currando ese finde. 

Qué asco más grande, joder.

Luego lo de que la vida de todos es más o menos  similar y yo nunca he podido coger un avión con mis padres. 

Pierdo horas del día y llevo meses en una vorágine de trabajo, universidad y tareas de la que me escapo cuando puedo; pero debería no tener que escaparme. No entiendo que duerma menos que haga cosas por obligación, no soy más que un perro, no soy más que una puta cobaya. ¿En qué momento esto se ha complicado tanto?

Me bastaría con un huerto, unas flores pa mi madre y mi abuela, un hueco siempre para mi hermano y otro para mi.

Y que se una a quien queremos, y vaya pasando por nuestra vida con todo lo poco que podemos ofrecerle; pero sabiendo que será hecho no con prisa sino con el privilegio de las horas.

Y saborear los ratitos y los tiempos y ser consciente de qué día se cambia de estación porque lo veo y no porque lo veo en un reel de Instagram.

El día que mi madre deje de currar seré la más feliz del mundo porque quiero que todo el tiempo del mundo sea pa ella