domingo, 16 de junio de 2013

El día que no pueda más...

Tengo un candado del que tiré la llave por no encontrar dicho candado y pensé, ¿De qué sirve una llave que solo puede abrir ese candado, si ese candado ya no está? 
Así que la tiré al Danubio, perdida entre llaves de enamorados.

Al llegar a mi habitación encontré el candado, abierto casualmente, como esperando a juntarse con su llave y poder cerrarse tranquilo con, la certeza de que si quería podría volver a abrirse sin romperse.

Pero ahora solo tengo un candado abierto.Un candado que si le cierro no le podré volver a abrir nunca, pues su llave, su única llave, está hundida en el fondo del Danubio.


Cosas de la vida. No sé si me explico.