Tengo un candado del que tiré la llave por no encontrar dicho candado y pensé, ¿De qué sirve una llave que solo puede abrir ese candado, si ese candado ya no está?
Así que la tiré al Danubio, perdida entre llaves de enamorados.
Al llegar a mi habitación encontré el candado, abierto casualmente, como esperando a juntarse con su llave y poder cerrarse tranquilo con, la certeza de que si quería podría volver a abrirse sin romperse.
Pero ahora solo tengo un candado abierto.Un candado que si le cierro no le podré volver a abrir nunca, pues su llave, su única llave, está hundida en el fondo del Danubio.
Cosas de la vida. No sé si me explico.