martes, 6 de enero de 2015
RR.MM
Nos hacemos mayores. Me hago mayor.
Cada vez crezco menos y eso que cada vez crezco más.
Recuerdo días como hoy en los que era pequeña.
Mis padres me llevaban a ver la cabalgata y esa noche no podía dormir sólo de pensar en que esos tres desconocidos muy conocidos iban a entrar a mi casa mientras dormía para premiarme por ser tan buena niña.
Recuerdo que madrugaba, que a las 9 y media iba corriendo al árbol de navidad del salón a ver si había regalos, y había. E iba corriendo a despertar a mis padres para decirles que nos habíamos portado muy bien y que habían venido los Reyes Magos. Dulce inocencia.
Recuerdo como una niña del cole a los 9 años me dijo que no existían, que la magia no existe. Y fui llorando a preguntárselo a mi madre, y me contó la verdad. Que eran ellos los que me regalaban cosas el 6 de Enero, el 25 de diciembre, cuando se me caían los dientes...
Y lloré, lloré un montón. No me podía creer que mis padres, que me habían educado para no mentir me hubiesen estado mintiendo todos los años durante mi corta vida. Pero al rato me puse a preguntarles, "¿Y fuisteis vosotros los que me regalásteis el coche descapotable de Barbie? ¿Y los que me regalaron los patines que quería? ¿Y los que regalásteis a Samuel el coche a batería tan guay? ¿Y la bici de mis primos?..."
Y empecé a hacerme mayor, empecé a pensar en la cantidad de regalos que me habían hecho mis padres, los esfuerzos que habrían tenido que hacer, la cantidad de dedicación a hacernos creer en la magia, en darnos ilusión...
Ahora era mi hermano pequeño el que me despertaba a mi diciéndome que habíamos sido buenos, que habían venido los reyes. Y recuerdo ir yendo a ver el árbol con la misma ilusión, la ilusión de no saber qué me van a traer...
Qué feo me ha parecido siempre que los niños fuesen con sus padres a elegir los regalos, o dar dinero cuando eres mayor, qué manera más cruel de acabar con la magia.
Y no hay navidad que no me acuerde de aquella niña que hace ya casi 10 años me dijo que la magia no existía. Cuán equivocada estaba. Existe, y que no se acabe nunca.
Y este año no sabía qué quería por reyes, qué positivo es no necesitar nada que se pueda comprar (y casi nada que no se pueda comprar). Y anoche al llegar a casa coloqué mis regalos bajo el árbol, para mi hermano, para mis padres.Para intentar retransmitirles toda la magia que me hacen sentir todos los años, y no me refiero a regalos.Porque si que te regalen cosas mola, regalar magia a otros es la ostia.
Cuando me dijeron lo de que los reyes no existían, pensé en todos los niños a los que sus padres les tienen que decir que los reyes "Se habrán equivocado de ruta" porque no pueden regalarles nada. Lo afortunada que era, que he sido y que soy. He tenido regalos de navidades, pero también mucha suerte.
Pero este año, no me esperaba regalos (y eso que no he sido excesivamente mala) porque no necesitaba nada, y aún así me han regalado dos detallitos que me han encantado.
Y ojo, a todo el mundo le gustan más o menos los regalos materiales, no seamos hipócritas. Pero una cosa es que te guste algo material, y otra cosa es ser materialista. No confundir.
Pero el mejor regalo ha sido después, ir a comer los cuatro, todos juntos, día familiar 100%.
Y cómo no creer en la magia, joder
En el restaurante pensaba que qué afortunada soy joder, tengo unos padres enamoradísimos, que nos quieren con locura, un hermano adorable y la magia de poder reunirnos y seguir estando juntos.
Y creo, que nunca he tenido un mejor día de reyes en mi vida. Y mira que me han regalado muchas cosas, y he sido muy feliz siempre todos los 6 de Enero, pero es que no hay nada como darte cuenta de que no necesitas más cosas, que no necesitas nada nuevo, que sólo quieres mantener lo que tienes, que lo que tienes ahora es lo más valioso que tendrás nunca, y que le den al descapotable de Barbie.
Hoy he vuelto a tener 7 años, he vuelto a creer en la magia, os lo juro. Con todo lo que ello implica.
Y el verdadero regalo de estas navidades ha sido poder compartirlas con mi familia, la que no he elegido (Pero que de haberme dado a elegir, la hubiese escogido sin duda) y con mi otra familia, la familia que sí he podido elegir, mis amigos.
Y mira, el 2014 ha sido una puta mierda.
Pero sigo aquí, y valoro más lo verdadero que me rodea,
Lo bueno. Los de siempre. Los de verdad.
Y que la magia ha vuelto. Y para quedarse.
Que sigamos así muchos años más.
Que siga existiendo la magia.
Que siga existiendo la gente que te hace creer en la magia.