jueves, 24 de septiembre de 2015

Re- cordis

Estoy escribiendo y no estoy triste.
Estoy cansada, terriblemente cansada y todos sabemos que este cansancio será tristeza en menos de tres horas.
Aprovechemos.

Me he dado cuenta de que mi disco favorito no suena bien.
No suena nada bien.
Bien, no me suena de nada.

Es una pasada darte cuenta de cómo nos adaptamos a nuestro entorno, a las nuevas situaciones.
Todos esos momentos que un día con sólo imaginártelos te dejaban tiritando, hoy son una realidad, son incluso tu día a día, y te has adaptado.
Y digo adaptado, porque adaptarse es el eufemismo de conformarse.
Pero es que claro, una cosa es luchar por algo...Otra cosa es dejar que te mate. Suicidarse, vamos.
Y hay poco amor propio pero me quiero, como amiga, al menos.

Estoy viviendo rápido, pensando poco y escuchando por turnos a cada uno de los trocitos en los que está cuidadosamente repartido mi corazón.
Supongo que gracias por la división.
Ya me jode que el que parte y reparte se lleve la mejor parte, pero. Cuídame.

Me estoy volviendo una asocial de puta madre.
Y creo que nunca he estado tan rodeada de gente como últimamente.
Creo que eso dice mucho de mi, pero bastante más del resto.
Quiero contar todo a los básicos. Porque como en moda, en poesía y en la vida en general: Los básicos lo son (casi) todo.

Me pone terriblemente nerviosatristemalfataltristemuytriste tener que callarme cosas.
No dejo de ser una mera farola en la calle, observadora e impasible. A veces me pegan un cartel, un borracho me confunde con una tía buena a horas intempestivas, o me encienden de vez en cuando (si me apetece funcionar)
Todo lo que he podido decir acerca de lo que siento, lo siento, es mentira.
Sabes a lo que me refiero.